Zaibatsu de [Diana P. Morales]Planificar o no planificar una novela es una duda para quienes empiezan la carrera de la escritura. Incluso para autores profesionales. A esta duda respondí durante la presentación de la re-edición de mi novela Zaibatsu, editada por Triskel Ediciones. Fue un evento divertido  y emocionante, en el que además toqué varias canciones acompañada de amigos músicos. ¡Lo pasamos muy bien!

Durante la ronda de preguntas, mi amiga, la escritora y traductora Berta Díaz quiso saber si escribí la novela conociendo el argumento de antemano o si iba improvisando sobre la marcha. Esta pregunta me gustó especialmente y quería compartir con vosotros mi respuesta: cuál fue mi proceso de escritura.

Mi respuesta fue que comencé a escribir sin una trama clara en la cabeza. Sólo tenía el punto de partida. ¿Y el resultado? Tuve que reescribirla hasta ¡cuatro veces! En una de las versiones llegué a tirar a la papelera (de Windows) más de 50 páginas. Fue precisamente gracias a mi experiencia por lo que ahora recomiendo siempre en mis cursos planificar el argumento.

Escribir una novela no es como escribir un cuento. Escribir una novela es como levantar un edificio de cinco plantas. A nadie se le ocurriría hacerlo sin tener un buen plano, ¿verdad? Hay que saber dónde colocar las columnas para que los pisos no se caigan, dónde poner las puertas y las ventanas, para que no haya habitaciones a las que no se pueda entrar, o ventanas que den a un muro. Por supuesto, habrá detalles que se podrán cambiar, pero lo fundamental es mucho mejor tenerlo planeado de antemano. Os lo digo por experiencia, como escritura y como profesora.

En cambio, escribir un cuento es como montar una tienda de campaña. No necesitas tanta planificación, y además tardas poco en escribirlo: si tienes que cambiar elementos, o desechar páginas, no será tan traumático ni desperdiciarás tanto tiempo como con una novela.

Algunos alumnos me dicen que, si planificamos todo el argumento, ¿dónde queda la espontaneidad? Bueno, tú siempre puedes ejercer tu espontaneidad. Cuando estás creando la trama y pensando lo que va a suceder en la novela estás siendo espontáneo, ¿no es cierto? Se trata, simplemente, de que la espontaneidad sucede en otro momento -previo a la escritura en sí. La otra opción es que, seguramente, escribiendo sin planificar, tendréis que volver atrás muchas veces y reescribir gran parte de la historia, incluso más de una vez. Será un proceso más largo y corréis el peligro de desmotivaros y abandonar la escritura antes de terminar la novela. Y eso es lo último que queremos.

¿Y vosotros? ¿Habéis terminado ya una novela? ¿Cómo ha sido vuestro proceso? Compártelo con nosotros en los comentarios.