Este es uno de los debates más habituales entre personas que escriben. Antiguamente, a los escritores noveles siempre se les daba ese consejo: «Escribe sobre lo que conoces». Pero, ¿es un buen consejo, en realidad? ¿Debes escribir sólo sobre aquello que ya conoces?

Mi respuesta es rotunda: NO.

Para mí, ese consejo es uno de los más conservadores que se pueden dar a un escritor; es un consejo que parte y se apoya en el miedo y en la inseguridad («no voy/vas a ser capaz de escribir sobre algo de lo que no sé«, «mejor me conformo con escribir sobre mí y sobre lo que tengo cerca«). Sólo por eso, ya hay que rechazarlo: en materia de creatividad, jamás hay que seguir los consejos que nos dicta nuestro miedo, porque sólo nos van a frenar.

Fijaos, además, en lo que eso significaría. Si todos los escritores escribieran sólo sobre aquello que conocen…

  • Podríamos despedirnos de cualquier obra literaria de ciencia-ficción o de fantasía. «Un mundo feliz«, «El juego de Ender«, «Crónicas marcianas«, «Yo, robot«, «La historia interminable«, «El señor de los Anillos«, «Alicia en el país de las maravillas«, los cuentos de Borges, Cortázar, «Cien años de soledad«… y tantos otros jamás habrían existido si sus autores se hubiese limitado a «escribir sobre lo que conocen».
  • Tampoco existirían la mayoría de las novelas de aventuras, ya que, salvo honrosas excepciones, la mayoría de sus autores no han vivido aventuras similares a las que ocurren en «La vuelta al mundo en 80 días«, «Robinson Crusoe«, «Los tres Mosqueteros«, o una gran obra maestra como La Ilíada, pues no está demostrado que Homero siquiera conociera el campo de batalla -y además era ciego. Todos fuera.
  • Todos los libros de autores masculinos que escriben desde el punto de vista de una mujer, o viceversa, mujeres que escriben desde el punto de vista de un hombre, tampoco se habrían escrito si sus autores hubieran escrito sólo sobre lo que conocen: Adiós a «Madame Bovary», «Extraños en un tren«, «Cumbres borrascosas«, y un largo etcétera de grandes obras literarias.
  • Y la lista podría seguir y seguir: novelas de detectives escritas por autores que nunca han sido detectives o policías; novelas románticas escritas por mujeres (u hombres) que nunca han tenido grandes romances -o ningún romance; novelas situadas en países en los que el autor/a nunca ha vivido; novelas cuyos protagonistas no tienen la misma profesión que sus autores…

En suma: el 80% o 90% de la literatura que conocemos jamás habría sido escrita si los autores y autoras hubieran seguido ese consejo.

Y es que, como muchos de vosotros/as ya sabéis:

[bctt tweet=»Para escribir bien no es necesario escribir sobre lo que ya conoces, sino escribir sobre lo que te interesa.» username=»pixelwoman»]

Escribe sobre lo que amas. Escribe sobre algo que te intrigue, que te anime a pensar. Escribe también sobre aquello de lo que te gustaría saber más. 

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Animar a escribir solo sobre lo que conoces significa obviar dos de las herramientas más poderosas que tiene un escritor (o aspirante a escritor): la imaginación y la documentación.

La imaginación es la capacidad que tenemos todos/as para visualizar cosas o situaciones que no han sucedido, que son nuevas. Nos puede servir tanto para ponernos en la piel de un personaje muy distinto a nosotros, como para crear todo un mundo nuevo, distinto al que conocemos. Todas las personas (y, por tanto, todas las personas que escriben) tienen imaginación y pueden usarla para ponerse en la situación o en la piel del personaje que describan.

La documentación es una de las tareas ineludibles de todo escritor/a, pero ¡una tarea que nos encanta! Buscar datos, fechas, herramientas, nombres de personajes, de calles, o ciudades, elementos que ambienten nuestra historia… ¿hay algo más divertido? Sólo sentarse a  escribirla ;-)

Hoy en día, además, desde que existe internet, documentarse es facilísimo. No sólo puedes buscar información es wikipedia o en google, sino que puedes buscar páginas o foros relativos a una ciudad, a una fecha o a una profesión en concreto. E incluso puedes contactar rápidamente con expertos y resolver tus dudas. No por nada, un escritor acaba siendo un pequeño experto en miles de temas. Y es parte del encanto de nuestra profesión, ¿verdad?

Así pues, animaos a escribir sobre lo que más os apetezca.

Si queréis escribir sobre algo que ya conocéis, perfecto (pero sólo si es porque os apetece, no porque tengáis miedo de lanzaros a otros temas). Si es algo de lo que no tenéis ni idea, pero os llama muchísimo la atención y que os encantaría tratar en vuestro relato, novela o guión… ¡adelante! Haced, eso sí, uso de la documentación para que vuestra historia sea realista y el lector la disfrute más.

¿Y vosotros/as? ¿Escribís sólo sobre lo que conocéis? Contádmelo en los comentarios. 

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