Lo habréis leído más de una vez: Escribir tiene mucho más de oficio que de magia. O quizá sería mejor decir que la magia también se aprende y se practica para que funcione (como bien saben los alumnos de Hogwarts).

Tanto si quieres empezar a escribir, como si deseas mejorar y desarrollarte como escritor, te aconsejo adoptar estos cinco sencillos hábitos en tu vida.

Escribe regularmente

No hay otra forma de aprender a nadar más que lanzándote a la piscina y nadando. Con la escritura ocurre lo mismo: leer libros o artículos sobre técnica es un gran apoyo, sin duda. Pero, a la hora de la verdad, no  hay más opción, si queremos llegar a escribir, que empezar a sumar frase tras frase. Escritor es el que escribe, no el que habla de escribir.

“Regularmente” puede ser una tarde a la semana -no está mal, si se mantiene el hábito- o dos horas al día (nivel crack de la escritura). Lo importante es mantenerse. Sí, como el gimnasio.

I am a writer - Soy un escritor

Imagen: pxhere.com

Separa a tu yo-creativo de tu yo-crítico

No me cansaré de repetir este consejo: todo escritor lleva dentro un niño que juega y un adulto que pone orden. No los pongas jamás juntos en la misma habitación.

El momento de soñar, de crear, de lanzar palabras al aire sin censura es pura magia. No hay mayor asesino de la creatividad que detener ese momento corrigiendo puntos y comas o revisando la redacción de la frase. Es como si el adulto entra en la habitación donde el niño juega y le dice: “Niño, esto no es un brontosauro, es un palo”. Se nos rompió el hechizo.

Ojo: el adulto corrector es necesario. Ambos son parte del proceso de escritura. Sólo que es mejor que el corrector aparezca cuando el niño ha terminado de jugar. Preferiblemente al día siguiente.

Lee a diario

La lectura es el alimento de la escritura. En mi experiencia como profesora de talleres literarios he encontrado muchas veces personas que quieren escribir y que leen poco, incluso alguien que quería escribir poesía y jamás había leído un poema (sí, verídico).

Sin el oxígeno de las páginas leídas, las páginas escritas probablemente no tendrán fuerza ni andarán por sí solas. Y sí, en este caso, la recomendación de la doctora es “tómese mínimo un capítulo al día”.

Si no tienes claro qué leer, aquí tienes unas sugerencias.

No te quedes con la primera idea

Al escribir, la primera palabra o la primera idea que se nos va a venir a la cabeza probablemente sea algo que ya hemos leído muchas veces.

Desarrollar tu propio estilo, encontrar tu propia voz y huir de los tópicos son pasos esenciales a la hora de desarrollar el talento de escribir. Acostúmbrate a plantearte si esa escena no podría estar situada en otro lugar, si esa palabra es la más precisa, etc.

Ten opciones y elige: eso significa la libertad creativa y de ella nacen las mejores obras.

Lee en voz alta lo que escribes

Esta costumbre te puede revelar muchas claves sobre tu redacción. Por ejemplo, si te quedas sin respiración, eso te hará ver que tus frases son muy largas. Algo similar ocurrirá con los párrafos. Las palabras repetidas resaltarán como un letrero de luces fosforescentes. Percibirás cacofonías, desajustes de ritmo –también la prosa lo tiene- o falta de naturalidad en los diálogos.

No olvides que el diccionario de sinónimos es tu mejor amigo. Úsalo sin mesura y pule tu redacción cuanto sea necesario en la fase de revisión. Las palabras son el medio por el que la historia que estás escribiendo, y sus emociones, llegan al lector: mímalas.