
Concebido como una obra menor, es una de las mejores novelas sobre viajes en el tiempo y paradojas temporales, todo combinado en una historia de intriga. El protagonista es ingeniero, diseña aparatos y robots sobre todo relacionados con las tareas domésticas; no he conocido a nadie que, tras leer el libro, no quisiera estudiar ingeniaría robótica como Dan Davis, el personaje de Puerta al verano. Y eso es porque la historia, además de trama y un punto de partida muy interesante, tiene alma. Sus personajes parecen a punto de llamar a nuestra puerta en cualquier momento, en busca de los planos perdidos.
Dan tiene un problema: su novia tiene un affaire con su mejor amigo y socio de su pequeña empresa de ingeniería. Y se deshacen de él hibernándole durante 30 años. Cuando Dan despierta, se encuentra un futuro con muchas posibilidades, entre ellas, quizá la posibilidad de viajar en el tiempo para vengarse. No he debido expresarme bien, porque parece el argumento de una teleserie mala, pero, creedme, el encanto de este libro va mucho más allá de la (bien tejida) trama. Un ejemplo: el título del libro, Puerta al verano, viene de una de las manías de Pet, gato de Dan Davies, además de ser toda una metáfora sobre la búsqueda que emprende el protagonista.
Disfrutadlo, es lo mejor.
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