He aquí uno de los trucos de escritura más profesionales que no se suelen estudiar y que -está comprobado- funciona estupendamente a la hora de escribir.

La regla de tres aprovecha la cualidad natural de ese número para mostrar un desarrollo sin resultar repetitivo. Es el número mágico en literatura: no por nada la estructura clásica tiene tres partes.

Y si tienes que elegir un número a la hora de escribir o narrar una historia, elige siempre el tres.

David Dunn Costume - Unbreakable | Costumes, Unbreakable, Action movie poster

Explico por qué con un ejemplo de la película «El protegido», de M. Night Shyamalan. No sé si la habréis visto, pero me parece un ejercicio magnífico de construcción de una historia.

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La primera vez, Shyamalan le dice al espectador: fíjate, hay una pistola.

Al inicio de la película, mientras Bruce Willis ordena su altillo, se ve que el protagonista guarda allí una pistola (solo un segundo). Luego, más adelante, volvemos a verla, solo un instante.

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 La segunda vez que aparece es como si Shyamalan nos señalara: ojo, esto es importante, este elemento aparece otra vez. Aquí va a pasar algo con esta pistola.

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 Y la tercera, ¡zas! Efectivamente, ocurre algo con la pistola.

En el momento del clímax de la película, la pistola acaba en manos de su hijo, que amenaza con ella al protagonista.

Unbreakable - Gun Scene (1080p) - YouTube

Si solo hubiera aparecido una vez, cabía la posibilidad de que el espectador no recordará haberla visto antes; sin embargo, al aparecer dos veces, ya se acuerda y crea una expectativa («va a pasar algo con esta pistola») que se cumple la tercera vez.

Si el elemento aparece cuatro veces… ya se hace pesado (o parecerá que le masticas la historia al lector). Sencillamente, porque no hace falta. Con tres veces captas la atención del lector, sin resultar repetitivo.

Si está bien hecho, de manera sutil, no te das cuenta de que todo ha ido apareciendo tres veces: el número tres es tan natural para nosotros que el lector lo va aceptando, vais creando esa impresión en él sin que se percate.

Así que ya sabéis: en narrativa, si necesitas elegir un número, apuesta siempre al tres ;-).