por Diana P. Morales, escritora, directora de Portaldelescritor y profesora de escritura creativa desde 1999. Ha sido tutora de más de 1200 escritores.

La semana pasada dediqué mi post semanal a recopilar algunos de los inicios más impactantes de la literatura, de esos que te dejan enganchados al libro. Me pongo hoy en el caso contrario: inicios que pueden alejar al lector de nuestra historia.

Recordemos que las frases iniciales son los primeros pasos que da el lector en nuestro relato o novela y son decisivos:  si lo hacemos bien, pueden lograr que se intrigue, que se emocione y siga leyendo. Por otro lado, si escribimos un inicio aburrido, soso o confuso podemos  perder al lector. Y eso es lo que no queremos, ¿verdad?

Después de impartir talleres literarios durante cerca de 20 años y ser jurado de varios premios literarios, han pasado por mis manos muchos comienzos de relatos y novelas. Puedo dar fe de que estos tipos de comienzos que os describo a continuación son los que peor funcionan:

 1/ Descripción del tiempo atmosférico

Hay una razón para que la frase «Era una noche oscura de tormenta…» se considere el peor comienzo de la historia. Y es que el tiempo atmosférico es uno de los inicios más manidos y usados del mundo… y también de los menos eficaces.

¿A quién le interesa el tiempo que hace en Madrid la noche que comienza una novela que narra, por ejemplo, la persecución de un asesino, una traición política o una historia de amor? A nadie. Porque esa no es tu historia. Es una manera de dar vueltas en círculos antes de comenzar a narrar lo que verdaderamente quiere leer el lector. Suele ser muy usual en escritores que tienen poca experiencia y no tienen ni idea de por dónde comenzar la narración.

2/ Un resumen

Todos sabemos lo que es un resumen, ¿verdad? Contar algo que ha sucedido a lo largo de un largo período de tiempo en pocas frases. Algo como «Durante cinco años, los Gallagher habían vivido en Innisfry. Tenían una tienda de verduras y cuatro hijos que habían criado hasta la pubertad. Uno de ellos había muerto de tuberculosis dos años antes y su hija Elizabeth se había casado con el hijo del alcalde, quien, a la sazón, era primo hermano de…«

¿Te has aburrido ya? Normal.

Los resúmenes se usan para contar cosas que no son esenciales para la trama; momentos, por tanto, que no tienen demasiada importancia. Porque si tuvieran mucha importancia, las narraríamos con todo detalle, en una escena, con sus diálogos, sus detalles, etc. Es decir, si estuviésemos contando algo interesante, no lo haríamos con un resumen.

Entonces, la regla de oro sería: [bctt tweet=»Regla nº1: comienza tu historia contando algo interesante. Tanto que el lector desee seguir leyendo.»]

3/ «Me desperté esa mañana y…»

Os sorprenderíais de cuántas historias comienzan con el personaje despertándose y arrancando una jornada normal. ¿Crees que al lector le interesa cómo tu personaje apaga el despertador, se despereza y empieza a vestirse? Me temo que no. Sencillamente porque no pasa nada de interés y también -a qué negarlo- porque el lector intuye que ese es el primer comienzo que se te ha pasado por la cabeza.

Es mucho mejor presentar al personaje en un momento dramático, es decir, haciendo algo que deje claro cómo es el personaje. Piensa más bien en mostrarle en el trabajo, o en mitad de una escena con diálogo interesante con otro personaje, o resolviendo algún problema o conflicto.

4/ Un sueño

Es tentador comenzar un relato o una novela con un sueño, lo sé. Muy a menudo es el inicio preferido por los participantes de mis talleres. Sin embargo, ¿cuántas (buenas) novelas o relatos conoces que realmente comiencen con un sueño? Pocas -si es que existe alguna.

La razón es que, en cuanto el lector sabe que lo que está sucediendo es un sueño -es decir, que dentro de la novela o el relato eso no es realsu atención se reduce al mínimo. ¿Para qué prestar más atención, si sabe que lo que está ocurriendo no es «cierto»? Y, justamente, el inicio es donde tenemos que hacer que el lector desee prestar atención a nuestra historia.

Y, si lo que haces es describir un sueño durante una o dos páginas sin decírselo al lector, cuando le sueltes «entonces se despertó», el lector se va a sentir engañado. A nadie le gusta sentirse engañado, no te equivoques. Apunta esto:

[bctt tweet=»Regla nº2: sé honesto con tu lector. No intentes engañarle, ni usar trucos. Cuéntale tu historia.»]

 5/ No se sabe si el personaje es hombre o mujer

Algo que he comentado más de una vez en mi blog es que no podemos olvidar que, cuando empieza a leer, el lector ve todo lo que le contamos, en su cabeza, como una película. Por eso es esencial darle los datos claves: por ejemplo, si el personaje que aparece en nuestra historia es un hombre o una mujer.

Infinidad de veces me he encontrado con inicios de relato o novela donde el personaje está, por ejemplo, conduciendo, caminando, o incluso hablando con otro personaje… Va avanzando la acción y aún no se sabe si es un hombre o una mujer. El problema es que, si no le das ese dato, el lector se imaginará algo por su cuenta (normalmente, asignará su propio sexo al personaje) y, si luego resulta que su suposición era errónea, tendrá que volver al inicio para poder «ver la película» con las imágenes correctas.

Un fastidio para el lector, vamos, y algo que puede hacer que el lector se desanime a la hora de seguir leyendo.

Sin embargo, esto se puede solucionar muy fácilmente; es tan fácil como asignar un adjetivo al personaje («Regresaba a su casa agotada después de una jornada de trabajo de 10 horas«) o tan fácil como darle al personaje un nombre de pila ;-)  «Lucía regresaba a su casa…«

Cómo NO comenzar tu relato o novela6/ La descripción detallada del personaje

A menos que hayas nacido en  el siglo XIX, comenzar tu historia con una descripción con pelos y señales de tu personaje es un recurso agotado, ha sido usado demasiadas veces.

Además, hoy en día la descripción de los personajes suele estar mezclada con la acción, como describo con detalle en este otro post.

 7/  Filosofía o autoayuda

Por último, si quieres transmitir cualquier tipo enseñanza con tu historia, deja que el lector lo deduzca al terminar la lectura.

No le mastiques la moraleja de tu texto -y mucho menos al inicio. Siempre tienes que suponer que tu lector es, al menos, tan inteligente como tú y será capaz de deducir lo que has querido decir con tu relato o novela sin necesidad de que se lo hagas saber como

= = = = = = = = == =Nota final= = = = = = = = = = = = = =

La REGLA DE ORO sería que estos recursos se pueden usar en estos casos:

  • Si están utilizados a propósito y por una razón concreta (Por ejemplo: si se trata de un relato sobre la naturaleza de los sueños, es lógico que empiece con un sueño)
  • Si están completa y absolutamente justificados por el argumento (Por ejemplo: si escribís un relato sobre el cambio climático está justificado que comience hablando del tiempo atmosférico)
  • Y, sobre todo, si han sido reflexionados concienzudamente y habéis decidido que ESA es la mejor opción para comenzar esa historia; que esa opción es INELUDIBLE.

 

  • Y NO se deben usar jamás:
    -Cuando no es un recurso pensado, reflexionado y decidido ex profeso para esa historia, sino que simplemente lo habéis utilizado porque no se os ha ocurrido nada mejor. ;-)
¿Y tú, has usado alguno de estos inicios alguna vez? ¿Tienes dudas sobre el inicio de tu relato o novela? Házmelo saber en los comentarios:


 RECUERDA QUE, SI QUIERES MEJORAR  TU ESCRITURA CONMIGO…

Cómo NO comenzar tu relato o novela

puedes apuntarte a mis TALLERES LITERARIOS POR INTERNET en Portaldelescritor  y empezar a escribir con mi apoyo y revisiones, en compañía de otros escritores.

En breve se inicia mi taller online “Comienza tu novela” y “Comienza tu novela de fantasía o ciencia-ficción“, así como mi Curso Avanzado de relato.

Y si tienes un libro ya terminado, puedo hacerte un informe de lectura y darte mi opinión y mis consejos. Escríbeme.