Esta es una pregunta que me hacen cada cierto tiempo, en el Grupo de Facebook, o en los talleres o escribiendo a este blog: «¿Cómo elegir un tema sobre el que escribir?»

A priori, tengo que decir que es una pregunta que me sorprende: pero puede ser que mucha gente no tenga clara la línea divisoria entre lo que es el «tema» y lo que es la «idea» de un texto. Lo explico, por si acaso, en este post y a continuación también doy algunos consejos para aquellos que, efectivamente, tengan dificultades a la hora de encontrar temas sobre los que escribir.

Termino el artículo con una reflexión sobre los temas y las modas: ¿conviene seguir las modas a la hora de elegir temas sobre los que escribir?

¡Vamos allá!

Eligiendo un tema sobre el que escribir

Previo: ¿Tema o idea? ¿Cuál es la diferencia?

La idea de un relato o novela (etc…) sería la simple y breve descripción del contenido del texto. Hay un personaje o personajes a los que les sucede algo.  No hay que rascar mucho: la idea de un texto se ve a simple vista. Es lo que solemos identificar como «el argumento».

El tema es lo que subyace debajo de esa historia, de lo que está hablando esa historia en realidad. Es algo mucho más genérico que la idea y que, la mayoría de las veces, tiene que ver con preocupaciones del propio autor/a. El tema es el fondo de la historia y muchas veces no está tan claro como la idea.

Por ejemplo, la idea (o argumento) de «El Quijote» es que un hombre, tras leer muchos libros de caballerías, se vuelve loco y decide salir a la aventura como si fuera un Caballero Andante, acompañado por su mozo, Sancho Panza. El tema podría ser -entre otros, porque es una magna obra- el idealismo (frente al pragmatismo).

Los temas son limitados; las ideas, en cambio, son infinitas. 

Vamos con ejemplos para explicarlo mejor aún.

Un tema clásico en la escritura es el amor prohibido. Y ese tema ha dado novelas y películas tremendamente diferentes entre sí. Por ejemplo, «Romeo y Julieta», dos jóvenes que se enamoran y sus familias son grandes enemigas; «La joven de la perla», que narra la atracción prohibida entre una joven sirvienta y a el pintor Van der Meer. «Jane Eyre» cuenta también el amor que surge entre una institutriz y el padre de su alumna en el siglo XIX y «Crepúsculo» es la historia de una chica que se enamora de un vampiro.

El tema es el mismo en todos esos libros, pero la IDEA, el argumento, es completamente diferente, lo mismo que los personajes, el desarrollo de las historias y sus finales (algunas acaban bien y otras, trágicamente). Un mismo tema incluso se puede tratar desde diferentes géneros. Puede haber obras que traten el amor prohibido desde la comedia, o desde la tragedia, desde el realismo social, o desde la fantasía, el misterio o la ciencia-ficción.

Grandes temas clásicos en la literatura son: el amor, el amor imposible, el amor prohibido, el amor paterno o fraterno, el desamor, el odio, la venganza, la soledad, el sentido de la vida, la muerte, la avaricia, el sacrificio, el valor, el paso del tiempo, la búsqueda de la felicidad, las segundas oportunidades, el idealismo, el pragmatismo, la locura, la justicia, las injusticias sociales, la discriminación, el dolor, el honor, el individualismo, la solidaridad, la propia escritura o el proceso creativo, etc…

Ahora, mi pregunta para vosotros/as, sería: ¿lo que os cuesta es encontrar TEMAS sobre los que escribir o IDEAS sobre las que escribir? 

Os lo pregunto porque, en mi experiencia de más de 20 años enseñando a escritores en talleres literarios, los temas no suelen ser un problema. La mayoría de la gente ni se detiene a pensar en el tema: los temas les llaman a ellos. Y cada cual tiene una serie de temas -que suelen ser recurrentes- que aparecen en todos sus relatos o novelas. Es lo más usual.

En cambio, sí que me encuentro muy frecuentemente con escritores que tienen problemas para encontrar IDEAS para escribir: argumentos concretos, personajes concretos, en los que personalizar y concretar sus temas. Si ese es tu caso, ya sabes que cada tres meses lanzo el Taller Online «Mil ideas para escribir», en el que, en tres días, practicamos 10 juegos creativos para que nos surjan ideas para escribir. Y también he escrito este ebook, «200 ideas para escribir», en el que puedes encontrar hasta 200 disparadores para obtener ideas.

No obstante, si te sigue preocupando la elección de un tema…

Cómo elegir un tema sobre el que escribir

Cómo decía antes, por lo general, la elección del tema sobre el que escribimos suele ser un proceso inconsciente. De forma natural, las historias que nos surgen van a girar en torno a tres o cuatro temas -seguramente no muchos más. Uno suele darse cuenta cuando ha terminado varios cuentos, o un par de novelas… de repente, alguien te lo dice, o tú mismo/a te percatas: «¡Anda, en todas mis historias hablo sobre la infidelidad!».

Por alguna razón, ese tema te toca, te motiva. Puede ser por experiencias de tu vida, o porque sea algo que te preocupa especialmente. Si al argumento solemos darle muchas vueltas, es raro que alguien se detenga a reflexionar sobre el tema sobre el que escribe. Uno no suele preguntarse «¿de verdad quiero escribir sobre la soledad?». Normalmente, ni se da cuenta de ello.

Aunque no está mal, si vemos que estamos repitiendo un mismo tema, detenerse a considerar otras opciones.

Como decía antes, temas para escribir hay muchísimos (no infinitos, como las ideas, pero sí muchos). Y puedes elegir un tema sobre el que escribir también de manera consciente: por ejemplo, leyendo una lista de temas, como la que he dejado yo más arriba, y escogiendo uno.

Aunque, desde luego, lo que mejor va a funcionar es que elijas tú tus propios temas. ¿Y sobre qué puedes escribir? Lo más aconsejable es escribir sobre aquello que es importante para ti.
Mira a tu alrededor, observa qué te interesa, qué te hace especial, qué te hace único.

Escribe sobre lo que te emociona. Sobre lo que te indigna, sobre lo que te saca de tus casillas. Sobre lo que odias de la gente o lo que amas de la gente. Escribe sobre lo que te falta, sobre lo que te sobra, sobre lo que necesitas y no querrías necesitar; sobre lo que no soportas de ti mismo/a. 

Escribe sobre lo que, según tú, hace grande a la especie humana, o sobre lo que nos hace miserables. Escribe sobre lo que podemos mejorar, o sobre lo que nos merecemos, o sobre lo que nos espera en un futuro si seguimos como hasta ahora. Escribe sobre lo que te hace discutir con tus amigos, o sobre lo que te emociona hasta las lágrimas, o lo que no te deja dormir.

Lleva encima una libreta (o el bloc de notas del móvil) y anota todo lo que se te ocurra durante una semana. Verás como acabas con una enorme lista de cosas sobre las que tienes una visión, tu propia visión. Y el mundo la necesita.

¿Es recomendable escribir sobre los temas «de moda»?

Es normal sentirse tentado por escribir sobre un tema «de moda». ¿Cómo no va a serlo? De repente, aparece «Crepúsculo» o «50 sombras de Grey» y empiezan a surgir novelas de vampiros y de atracciones eróticas como las setas. La industria editorial -al menos las grandes compañías- no suelen arriesgar mucho y tiran de temas que saben que ya tienen interés. (De hecho, esos dos libros habían tenido antes mucho éxito online).

Lo mismo ocurre con las novelas de fantasía épica, o con otros géneros o temas. Todo el mundo quiere subirse a un carro que ya está en marcha. Y es lícito, por supuesto. Las ventajas parecen claras: si quieres encontrar editorial, o vender tu libro auto-editado, seguramente a priori parece que siguiendo la moda vas a tener más ventaja.

Y eso puede ser cierto… o no.

Porque cuando escribes sobre los temas que de verdad te interesan a ti… hay otras ventajas.

Cuando escribes sobre tus temas… disfrutas más: eso es así. Escribir sobre algo que está «de moda», pero que no te interesa especialmente, puede sentirse como escribir por encargo. O sea, como un «trabajo», en el que, además, no hay ninguna garantía de que al final vayan a pagarte. En cambio, cuando escribes sobre los temas que te interesan a ti, escribir es un placer, un disfrute, no puedes parar.

Cuando escribes sobre tus temas… tus lectores también disfrutan más. Porque cuando a nosotros nos está gustando escribir algo, cuando nos emocionamos con lo que escribimos… eso se traspasa. No queda más remedio: la escritura es un medio permeable en el que se transparentan nuestras emociones.

 Cuando escribes sobre tus temas… escribes mejor. Y esta es la última razón: tal como explico en mi ebook «En busca del estilo propio«, sólo cuando escribes sobre tus temas, y con tu estilo es cuando vas a dar lo mejor de ti. Cuando vas a convertirte en el mejor escritor/a que podrías llegar a ser.

Así que sí, uno puede pensar que escribir sobre el amor prohibido de humanos y vampiros, que es un tema muy de moda, nos va a abrir las puertas a editoriales y lectores; pero si nuestro texto es forzado, frío, sin personalidad, sin emoción… esas puertas se nos van a cerrar en las narices, tan rápidamente como se abrieron.

Y en cambio, la literatura está llena de ejemplos de autores que escribieron sobre temas o géneros que no estaban de moda y cosecharon un triunfo sin precedentes: ahí está «El señor de los Anillos» o los libros de «Harry Potter» para corroborarlo.

Una última opción es elegir un tema «popular» y darle una vuelta de tuerca, según una nueva visión (TU visión). Por ejemplo, puedes decidir contar la historia de una chica que se enamora de un vampiro pero en plan más realista: el vampiro finalemente muerde a toda su familia, por lo que ella decide terminar con todo clavándole una estaca de madera. (Por cierto, me encantaría leer esa historia). Esa puede ser una buena opción, pero siempre que el tema te emocione y que sea algo muy tuyo. :-)

¿Y tú, tienes problemas para encontrar temas sobre los que escribir? ¿Escribes siempre de los mismos?