Supongamos que llevas ya un tiempo escribiendo relatos cortos -de entre 2 y 8 folios- y más o menos le has pillado el truco. Has dominado la estructura, estás cogiéndole el tranquillo a la narración, puedes hacer hablar a tus personajes por medio de diálogos y sabes hacer uso de los recursos clásicos. Cuando das a leer tu relato, a la gente le suele gustar.

El siguiente paso sería intentar que tu cuento se distinga de otros del mismo estilo o género; por supuesto, lo ideal sería encontrar nuestro estilo personal (del que ya he hablado mucho), pero eso suele llevar un tiempo. Si quieres que tu relato destaque -por ejemplo, si quieres presentarlo a un certamen o a una antología de una editorial- hay algunas técnicas que puedes probar hoy mismo para conseguirlo. De hecho, simplemente probar a usarlas puede hacer que tu estilo dé un salto cualitativo y encuentres nuevas vías para narrar tus historias.

Lo que aquí os dejo hoy son 5 recursos de inmediata aplicación que pueden hacer que un relato sorprenda e impacte mucho más al lector. (Eso sí: para conseguir la calidad general del cuento nada puede sustituir a una buena historia, una narración cuidada, un desenlace trabajado y una idea clara de lo que quieres contar).

Vamos a ir usando dos ejemplos para ir experimentando con estas técnicas rápidamente:  la historia de una pareja que está a punto de romper a causa de una infidelidad (relato realista) y la de una joven que cree tener poderes mágicos (relato fantástico).

1. CAMBIA EL PUNTO DE VISTA

¿Desde dónde vemos la historia? ¿Hemos elegida contarla desde el punto de vista de uno de los personajes, o desde un punto de vista omnisciente -narrador dios- que lo sabe todo de todos los personajes? Hablaba sobre todo esto en este otro post (puntos de vista y voces narradoras) pero en este caso te propongo ir un paso más allá. Esos dos puntos de vista son los más clásicos, ¿por qué no probar algo diferente?

  • Por ejemplo, el punto de vista de un personaje que no pueda conocer más que una parte de la historia. La historia de nuestra pareja que está a punto de romper podría contarse desde el punto de vista de su hijo pequeño.
  • ¿y por qué siempre jugamos con puntos de vista humanos? Podría ser interesante ver el cuento de la joven que cree tener poderes desde el punto de vista de su gato, o la historia de la pareja, desde el punto de vista de su perro, que no quiere que sus amos se separen.
  • Y ya puestos, vayamos un paso más allá: ¿y si la historia se contase desde el punto de vista de un objeto? Quizá, desde la cartera del marido que contiene la evidencia de que fue infiel (o de que no lo fue); y el otro cuento desde el punto de vista de la varita que la chica está usando para empezar a usar sus poderes.

Todos estos puntos de vista serían difíciles de llevar durante una novela entera, pero, sin embargo, sí que pueden tener muy buen resultado en un relato de menos de 10 folios. De hecho, estos puntos de vista son muy comunes en los microrrelatos, ¿por qué no llevarlos más hasta el extremo y explorar lo que pueden dar de sí en un relato más largo? Eso sí, aquí no le podemos ocultar al lector el punto de vista hasta el final, como se hace mucho en el microrrelato: en un cuento tan largo se sentiría engañado. Hay que poner las cartas sobre la mesa y a ver cómo surge. Seguro que las conclusiones del cuento y las emociones que despierta en el lector son muy distintas.

2. EMPIEZA POR EL FINAL

Lo habitual es que siempre contemos la trama de nuestro relato en orden cronólogico: primero lo que ocurre antes, luego vemos cómo se desarrolla ese conflicto y, por último, el desenlace, al final.

¿Por qué no romper ese orden cronológico? 

Empezar, por ejemplo, por el desenlace, puede hacer que nos intriguemos inmediatamente por la historia y queramos saber cómo los personajes han llegado ahí. Por ejemplo, nuestra aprendiz de maga puede empezar el cuento caminando por una ciudad en ruinas… y cuando volvamos atrás podemos descubrir que ha sido ella, al usar mal sus poderes, la causa de ese desastre.

Otra opción es comenzar por el momento más intenso de la historia, en el que el futuro de los protagonistas está en juego: el clímax. Un ejemplo sería empezar en mitad de una discusión de nuestra pareja. Lógicamente, no nos enteramos de casi nada… pero entonces podemos retroceder y, en un flashback, contar cómo hemos llegado hasta ahí.

Y si eres verdaderamente osado, podrías contar la historia completamente del atrás hacia adelante, como la película «Memento». Podríamos ver cómo la pareja se separa, después el incidente que los ha llevado ahí; luego una escena de su vida juntos cuando aún eran felices y, al final del cuento, el momento en el que se conocen y se enamoran. Crearía toda una suerte de emociones completamente diferentes en el lector, vista de esa manera. Es una técnica compleja (mucho más que empezar simplemente por el desenlace o por el clímax y luego contar toda la historia en orden cronológico), pero el resultado puede ser doblemente impactante si se consigue hacer bien.

3. ELIGE UN ESCENARIO SORPRENDENTE

Vamos ahora a jugar con lo que sucede ALREDEDOR de los personajes. Porque seguro que, aunque yo no haya dicho nada, os habréis imaginado a la pareja que discute en la tranquilidad de su casa (tal vez en el salón o en la cocina, ¿verdad?). Y a la chica con poderes, qué se yo, tal vez en una casa en el bosque o en su dormitorio juvenil.

Introducir esos personajes y esos conflictos en un ambiente totalmente diferente al obvio, incluso chocante, no sólo puede hacer que el relato destaque e impacte mucho más, sino que el conflicto sea mucho mayor, y, por tanto, la historia se haga más interesante.

Volvemos a los ejemplos:

  • ¿Y si esa pareja que discute lo hace en público, en mitad de una fiesta en la que a ella le van a entregar un premio por su trabajo?
  • ¿Y si él es piloto de avión y ella una pasajera y discuten mandándose mensajes a través de los asistentes de vuelo?
  • ¿Y si discuten en una casa… que es justo la que se iban a comprar para irse a vivir juntos?
  • ¿Y si discuten mientras ambos están representando, en un escenario, la obra «Otelo», como Otelo y Desdémona?

Las posibilidades son infinitas y en todas ellas el conflicto se engrandece al situar la acción en un entorno diferente al habitual.

De la misma forma, nuestra chica que cree tener poderes, puede darse cuenta de ello por primera vez en medio de una competición de salto de vallas en la que esperaba ganar una medalla (y su superpoder puede ser crear tormentas), o puede que le ocurra durante su primera cita con alguien que le gusta. O puede ser una enfermera en la I Guerra Mundial. O una hippy en medio de una manifestación contra la guerra de Vietnam.

La ambientación, el lugar en el que tiene lugar la historia, suele ser algo a lo que no dedicamos mucho trabajo. Y ya veis que merece la pena: puede hacer que una historia anodina se convierta en algo memorable.

4. USA UN NARRADOR DIFERENTE

No, no es lo mismo que el primer recurso. Tal como explicaba en este otro post (que también enlazaba antes) una cosa es el punto de vista y otro diferente la voz narradora. hay formas narradoras que son un poco más complejas, y, por ello, menos utilizadas, como por ejemplo, la 2ª persona o 1ª persona del plural, como el cuento «Amamos tanto a Glenda», de Julio Cortázar.

Nuestra historia contada a través del punto de vista de un gato puede estar narrada en una voz habitual (1ª o 3ª persona) o podemos elegir narrarla en 2ª persona, quizá. Y lo mismo la discusión de pareja que narra un niño: podrían ser dos hijos de la pareja y usar la 1ª persona del plural: «No queríamos que mamá y papá se separasen y, creednos, lo intentamos, lo intentamos con todas nuestras fuerzas«.

En este otro artículo dejé ejemplos hace un par de semanas de voces narradoras inusuales de las que puedes hacer uso para que el relato destaque.

5. HAZ USO DE OTROS LENGUAJES NO LITERARIOS

En todas las técnicas anteriores siempre nos hemos mantenido dentro del típico lenguaje literario: hay un narrador que cuenta una historia al lector, bien en 1ª persona, en 3ª, en otra… pero ahí está ese narrador. Sin embargo, en un cuento podemos introducir otro tipo de lenguajes que suelen ser ajenos al discurso literario, y que pueden enriquecerlo o dar un toque diferente a tu cuento.

Algunos ejemplos de elementos de otros lenguajes que pueden aparecer en tu cuento en algún momento, siempre para dar datos sobre la historia y hacer que avance:

  • Poemas. En la novela «Posesión», de Antonia S. Byatt, unos filólogos descubren la historia de amor extra-matrimonial de dos poetas de principios de siglo XX y buena parte de las pistas las obtienen leyendo los poemas de ambos.
  • Noticias: ya sean de televisión, radio o por escrito, puedes utilizar el formato de noticia para que los personajes se enteren de algo nuevo. Otra opción es, como en la novela «Atando cabos», de E. Annie Proulx, en la que el protagonista era periodista e imaginaba en su cabeza titulares de todas sus meteduras de pata: «Extra, extra, se le estropea el coche de nuevo y no puede llevar a sus hijas al colegio».
  • Informes: pueden aparecer en forma extractada para mostrar partes importantes de la trama, dependiendo de qué trate la historia. Por ejemplo, nuestra trama de la joven con poderes podría contarse a través de informes de los científicos que le hacen diferentes pruebas.
  • Fórmulas matemáticas o de otras ciencias. Parte esencial de la novela «La fórmula preferida del profesor», de Yoko Ogawa, son preciosas explicaciones matemáticas.
  • Vocabulario técnico de una profesión: por ejemplo, si la historia de la separación de nuestra pareja se contase a lo largo de un juicio, todo estaría entramado alrededor del lenguaje jurídico, los pasos del juicio, etc.
¿Te apetece probar alguna de estas fórmulas? ¿Cuál te ha sorprendido más? Si ya has utilizado alguna, cuéntame cómo te ha ido. 

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