¿Qué es lo que engancha al lector a una historia, lo que consigue atraparle en sus páginas durante días sin poder parar hasta el final? Una historia interesante con un buen punto de partida y con un personaje realista, con preocupaciones y motivaciones creíbles y emocionantes.

Hoy quiero hablar de las motivaciones de los personajes, aquello que les hace profundos y magnéticos para el lector. Y es que una cosa es lo que el personaje quiere (objetivo) y otra a veces muy diferente por qué lo quiere (motivación).

El objetivo del personaje te marca el camino de la trama; la motivación del personaje es el motor que la pone en marcha y la mantiene viva hasta el desenlace.

Os dejo un pequeño esquema con diferentes motivaciones para nuestros personajes:

motivacionespersonajes

Como veis, hay muchas motivaciones posibles. Un personaje puede querer robar un banco (objetivo), pero es muy distinto si desea cumplir ese objetivo por codicia, que por venganza, por ejemplo. Y buscar una motivación a priori poco lógica para un objetivo puede darle muchísima fuerza a vuestra historia: ¿Y si nuestro personaje quiere robar un banco por curiosidad, para saber si podría hacerlo? ¿Y si lo robara por celos, porque el amor de su vida está enamorada de un gran ladrón de bancos?

Simplemente pensar muy bien en la motivación de nuestros personajes puede suponer un aumento autómatico del interés por parte del lector.

Ojo: no cometáis el error de pensar que los lectores se enganchan más a los personajes con motivaciones nobles. Hay muchos grandes libros y grandes historias (y best-sellers) cuyos personajes tienen motivaciones básicas («El marciano», de Andy Weir, el personaje solo busca su supervivencia), egoístas («Orgullo y prejuicio», de Jane Austen, la serie Breaking Bad, codicia y orgullo), o derivadas del miedo («La mancha humana», de Philip Roth y la vergüenza, «Amistades peligrosas», de y el miedo al rechazo y la humillación).

Pensad también que a veces un personaje no tiene una única motivación: en ocasiones puede querer un objetivo, por ejemplo, por dos motivos (por ejemplo, puede querer conquistar al chico por amor y  también por envidia). Lo que se viene llamando matar dos pájaros de un tiro ;-) Eso puede reforzar muchísimo la fuerza del conflicto.

Otra opción interesante es que el personaje desee algo por una motivación y, a lo largo del nudo, esa motivación cambie:  es lo que ocurre en la serie Breaking Bad -una de las mejores transformaciones de personaje jamás filmada. Walter White comienza a traficar primero por una motivación noble (amor a su familia), pero cada vez se va dejando llevar más por la codicia y por el orgullo.

Por último, otra opción que puede dar mucho impacto a vuestra historia es que el personaje tenga motivaciones opuestas:  quizá desee su objetivo por una motivación, y, al mismo tiempo, tenga otra motivación que le haga dudar de su objetivo.  Un magnífico ejemplo de esto es la película «El apartamento», de Billy Wilder. El protagonista (Jack Lemmon) quiere conquistar a la chica (deseo), pero ella está saliendo con su jefe, lo que le plantea el dilema, ya que él es muy obediente (lealtad), y, además, desea ayudarla a que la relación de ella con su jefe salga bien para hacerla feliz (amor). ¿Os imagináis el cocktail de emociones que hay implicadas en cada acción del personaje y cómo tiene que hacer encaje de bolillos para poder seguir todas sus motivaciones? Una verdadera maravilla y, a la vez, algo rabiosamente humano.

¿Y vosotros? ¿Os habíais parado a pensar en las motivaciones de vuestros personajes, en si podrían tener más de una o tener motivaciones encontradas?

Diana SUPERPEQUE ROJARECUERDA QUE, SI QUIERES DAR UN SALTO CUALITATIVO EN TU ESCRITURA, puedes apuntarte a mis TALLERES LITERARIOS POR INTERNET en Portaldelescritor  y empezar a escribir con mi apoyo y revisiones, en compañía de otros escritores. En breve comienza mi taller online “Comienza tu novela” y “Comienza tu novela de fantasía o ciencia-ficción“, así como mi Curso de Microrrelato.